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#18. Mamas, leche, … y nucleótidos

   Cuando la mujer se queda embarazada se ponen en marcha una serie de cambios en su cuerpo. Uno de ellos es el aumento de las mamas. Pero más importantes que ese cambio aparente son aquellos que tienen lugar en su interior: a medida que progresa el embarazo se promueve la liberación de hormonas que estimulan la máquina biológica que hará posible la lactancia.

    Internamente, el tejido mamario está formado por una combinación de tejido de sostén, glándula mamaria y grasa protectora, tal como aparece esquematizada en la figura:

seno3

    La glándula mamaria está formada, a su vez, por tres tipos de tejidos: glandular de tipo túbulo-alveolar, conjuntivo (que conecta los lóbulos), y adiposo (que ocupa los espacios interlobulares).

    Esto ya es así antes del embarazo. Es más, desde el nacimiento de la mujer, las glándulas, los principales conductos lácteos y la red de canales que luego transportarán la leche ya están formados. Durante la pubertad, por efecto de los estrógenos, las glándulas mamarias crecen y se agrandan; y con el embarazo, se multiplican aún más en número y tamaño. Para cuando nace el bebé, los tejidos glandulares han reemplazado a la mayor parte de las células grasas.

    Con el desarrollo de la placenta durante la gestación se produce la liberación de hormonas (estrógenos y progesterona), que a su vez van a estimular la producción de leche. Una vez que se expulsa la placenta tras el parto, los niveles de estrógenos y progesterona descienden para aumentar los de otra hormona, la prolactina, encargada de iniciar la producción de leche. Por eso, la producción de leche comienza dentro de las 48-98 horas siguientes al parto. En este vídeo se muestra cómo funcionan las mamas. Aunque está en francés creo que se entiende.

    Desde un punto de vista biológico, la leche es la secreción de las hembras de los mamíferos, cuya misión es satisfacer los requerimientos nutricionales del recién nacido en sus primeros meses de vida. La leche está constituida por agua, compuestos nitrogenados, grasa, glúcidos, minerales y vitaminas. No es mi intención hacer una descripción exhaustiva de sus componentes, pero sí quiero hacer un repaso breve de los mismos para llegar donde quiero llegar:

  • El agua es el componente más importante desde un punto de vista cuantitativo.
  • Por lo que se refiere a los compuestos nitrogenados, en la leche se pueden distinguir dos grupos: las proteínas y las sustancias no proteicas (o nitrógeno no proteico, NNP), representando el 95 y el 5%, respectivamente, del total de compuestos nitrogenados de la leche. Retomaré más tarde este NNP.

Dentro de las proteínas se distinguen las caseínas y las proteínas del lactosuero. Las caseínas constituyen el 80% de las proteínas totales de la leche de vaca y se encuentran en suspensión. Las proteínas del lactosuero suponen el 20% del total de proteínas y están solubilizadas en la leche; aquí se incluyen las inmunoglobulinas, que no son específicas de la leche sino que son fabricadas por los linfocitos B de la médula ósea y que son transportados por la sangre hasta la mama. Las inmunoglobulinas presentes en la leche desempeñan un papel fundamental en la transferencia de anticuerpos de la madre al bebé, aunque en la especie humana el recién nacido ya posee una reserva de inmunoglobulinas trasferidas por vía placentaria. Las inmunoglobulinas de la leche humana pertenecen principalmente al grupo de IgA secretora y ejercen su acción a nivel intestinal.

  • Dentro de los glúcidos, el más importante es lactosa. Sólo se encuentra en la leche. La lactosa se sintetiza en las células alveolares de la glándula mamaria a partir de la glucosa sanguínea. Existen diferencias en el contenido de lactosa en la leche de distintas especies. Así, la concentración de lactosa en la leche humana madura es mayor que en la de vaca, alcanzando valores del 60-65%. Por tanto, una de las primeras correcciones que se le hace a las fórmulas infantiles, elaboradas a partir de leche de vaca, es la adición de lactosa.

leche maternizada

  • Grasas. Es el siguiente constituyente mayoritario tras la lactosa. Otra diferencia entre la grasa láctea de rumiantes y la leche humana es que esta última no posee ácidos grasos de cadena corta y sus niveles de ácidos grasos poliinsaturados son mayores. Por ello en alimentación infantil, para alcanzar los requerimientos de ácidos grasos esenciales del lactante que no puede alimentarse al pecho, se sustituye total o parcialmente la grasa láctea por mezclas de aceites vegetales.
  • Minerales. Además de por su valor nutricional, tienen una enorme importancia en el mantenimiento de la estabilidad de la leche.
  • Vitaminas. Contiene tanto liposolubles como hidrosolubles. Las primeras se encuentran en la materia grasa; las hidrosolubles, en la fase acuosa (suero).

   Otra de las diferencias entre la leche humana y la de vaca radica en unos compuestos incluidos dentro del grupo que anteriormente abrevié NNP: los nucleótidos. Aquí quería llegar. Cuando se habla de estos compuestos siempre se piensa en su importancia por ser los componentes más sencillos por los que están formados los ácidos nucleicos (DNA y RNA). En realidad, tienen muchas más funciones que no voy a contar por ser un aspecto demasiado específico y un pelín árido.

    Los nucleótidos están naturalmente presentes en todos los alimentos, tanto de origen animal como vegetal, en su mayor parte como ácidos nucleicos. Su concentración en los alimentos depende del número de células que éstos contienen. Así, las carnes, los pescados y los embriones o semillas contienen cantidades relativamente elevadas. Por el contrario, las frutas y los huevos presentan un bajo contenido. La leche humana es también rica en nucleótidos, mientras que la leche de rumiantes es pobre.

   Durante mucho tiempo se ha considerado que los nucleótidos de la dieta no eran nutrientes esenciales para los mamíferos, ya que los tejidos pueden sintetizarlos a partir de aminoácidos y otros compuestos sencillos, y porque se pensaba que la mayor parte de los nucleótidos ingeridos eran rápidamente degradados. Sin embargo, aunque la deficiencia de nucleótidos en la dieta no se ha relacionado con ninguna enfermedad, y efectivamente una parte importante son catabolizados hasta ácido úrico, en las tres últimas décadas se han obtenido evidencias de que los nucleótidos de la dieta son beneficiosos para el ser humano, especialmente durante la infancia y en adultos con enfermedades graves tales como sepsis o politraumatismo.

    Los tejidos de proliferación rápida, como el intestino, la médula ósea o el sistema inmunitario no son capaces de satisfacer sus necesidades celulares de nucleótidos exclusivamente a través de la síntesis de novo (muy costosa energéticamente) y se apoyan en la llamada “vía de recuperación” (se hace a partir de nucleósidos o bases, y es mucho menos costosa) procedentes de la sangre o de la dieta. Así, el aporte de nucleótidos en esta última es importante para el mantenimiento de un adecuado crecimiento o función celular en dichos tejidos.

    Los efectos biológicos de los nucleótidos de la dieta han sido investigados con detalle tanto en animales como en humanos (recién nacidos sobre todo) y pueden resumirse así:

  • Modulan el crecimiento, la reparación y la diferenciación celular en el intestino, hígado, sistema inmunitario y sistema nervioso.
  • Tienen efectos en el metabolismo lipídico.
  • Afectan a la composición de la microbiota intestinal.

    Los nucleótidos de la dieta han sido una de las líneas de investigación del grupo al que pertenezco, de modo que ha contribuido a conocer muchos de esos efectos biológicos. En el año 1996, la Unión Europea publicó una directiva para proponer el enriquecimiento con nucleótidos de las fórmulas lácteas de inicio, y así adaptarlas a las necesidades del recién nacido y del lactante pequeño durante un período en el que la leche es el único alimento.

    Como curiosidad, os diré que para realizar los experimentos en animales se suelen hacer dos grupos: uno recibe dieta sin nucleótidos y otro dieta con nucleótidos. Por tanto, más que el efecto de estos compuestos lo que se ve es el efecto de su falta. En el caso de los estudios con niños, se incluyen dos grupos alimentados con fórmula láctea (con o sin nucleótidos) además de un tercero alimentado con leche materna (al pecho). ¿Podéis intuir el grupo que consigue siempre los mejores resultados? Este guiño va dedicado a los dietistas-nutricionistas de mi TL (si es que leen esta entrada).

    Acabo con un apunte final. Desde 1961 se emplean algunos nucleótidos en la industria alimentaria como potenciadores de sabor. Se adicionan a sopas deshidratadas, salsas, mayonesas, ketchup, conservas de carnes y pescados, quesos, patatas fritas y snacks similares. La próxima vez que abras una bolsa de ganchitos o patatas fritas con sabores, lee la composición y busca las palabrotas inosinato (sódico, potásico, cálcico; respectivamente, E-631, E-632 y E-633) y guanilato (sódico, potásico y cálcico; E-627, E-628 y E-629). Espero entonces que recuerdes que ese sabor saladito y adictivo se debe a unas moléculas que están presentes en la leche materna. (Aunque, ojo, estos nucleótidos que se emplean como aditivos se obtienen a partir de levaduras.)

Bibliografía

Gil A, Sánchez-Pozo A. Metabolismo de los nucleótidos. En: Gil A, ed. Tratado de Nutrición. 2ª edición. Vol I, capítulo 15, pp. 379-404. Editorial Médica Panamericana, Madrid, 2010.

Baró L, Lara F, Corral E. Leche y derivados lácteos. En: Gil A, ed. Tratado de Nutrición. 2ª edición. Vol II, capítulo 1, pp. 1-26. Editorial Médica Panamericana, Madrid, 2010.

Directiva 96/4/CE de la Comisión Europea por la que se modifica la Directiva 91/321/CEE relativa a los preparados para lactantes y preparados de continuación. DOCE 28.2.96.

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6 Respuestas a “#18. Mamas, leche, … y nucleótidos

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  2. ¡No ha sido muy larga! La he leído entera! Sobre la leche materna tendría muuucho que decir, tanto sobre qué pasa cuando no se produce esa supuesta “subida” como cuando el bebé directamente nace alérgico a ella….pero ya lo comentaremos.

    Saludos.

  3. Wow, no sabía esa diferencia entre la leche humana y de vaca ¡Interesante! Por cierto, entre los componentes de la leche materna también se incluyen bacterias probióticas. De eso fue mi aporte para el #LunesTetas. Saludos!

    • Lo vi por encimay me pareció muy interesante. Cuando temga tiempo lo leeré con detenimiento y te comentaré. Los probióticos es una de las líneas de investigación que tenemos en curso.
      Hay muchas más diferencias. Por ejemplo en los ácidos grasos.
      Gracias por pasarte y comentar. Un saludo.

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